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BLOG / Courtney Love mató a Kurt Cobain

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Courtney Love mató a Kurt Cobain

Elvis Presley sigue vivo. Y Paul McCartney está muerto. Un libro desmonta las principales leyendas urbanas de la historia del rock

El mundo del rock siempre ha tenido querencia por los excesos. Mucho sexo, muchas drogas, amistades peligrosas y demasiadas muertes prematuras. Ingredientes de un cóctel que, agitado por mentes de imaginación calenturienta, ha generado mitos, bulos y rumores disparatados que a base de repetirlos se han incorporado como acontecimientos verídicos en el imaginario colectivo. El periodista Hector Sánchez recopila y desmonta en el libro Paul está muerto y otras leyendas urbanas del rock (Errata Naturae) los principales malentendidos relacionados con los grandes astros del rock.

Por sus páginas desfilan diablos y fantasmas, muertos vivientes y vivos que están muertos, suplantadores de identidad y ladrones de canciones, nazis enmascarados y asesinos en serie, sexo con tiburones e incestos insospechados. Y, por supuesto, mensajes satánicos que se escuchan al hacer girar un disco al revés. Algunas de las historias están fundamentadas en hechos reales que luego se han distorsionado y exagerado. Otras, sin embargo, son completamente inventadas. Seleccionamos cuatro de la treintena de relatos incluidos en este libro divertido y esclarecedor, primorosamente ilustrado por David Sánchez.

La muerte de Paul McCartney
Cuenta la leyenda que la noche del 9 de noviembre de 1966, el bajista de los Beatles murió en un accidente de coche. Brian Epstein, mánager de la banda, sobornó a la policía y los periódicos para que ocultaran la historia. Había demasiado en juego. Para sustituirle, se convocó un concurso de imitadores que ganó un tal William Campbell, un canadiense que, a pesar del parecido físico, tuvo que someterse a un par de operaciones de cirugía estética para convertirse en el doble exacto de Paul: le retocaron las cejas y le engordaron el labio superior, que le dejó una pequeña cicatriz. Nadie notó la diferencia.

Se supone que los Beatles restantes dejaron una serie de referencias ocultas al fallecimiento de Paul en sus canciones y discos. Así, en la foto de la contraportada de Sgt. Pepper´s, aparece de espaldas para ocultar la imagen del impostor. La carátula de Abbey Road simboliza una procesión funeraria presidida por Lennon, vestido de blanco como el clérigo que oficia la ceremonia. McCartney es el único que va descalzo, lleva el paso cambiado y sostiene un cigarrillo en un mano derecha ¡a pesar de ser zurdo! Obviamente, no pudo haber muerto sin que el mundo se enterara. Lo único cierto de esta rocambolesca historia es que el bajista sí tuvo un accidente, pero fue en motocicleta. Se rompió un diente y se partió el labio, lo que explica la cicatriz.

El Rey del rock sigue vivo
Elvis Presley falleció el 16 de agosto de 1977 en su mansión a causa de una arritmia cardiaca. Tenía 42 años. No tardó en surgir una legión de fieles dispuestos a negar la muerte del Rey del rock, fundamentando su teoría en indicios que surgieron en el mismo momento del funeral. A saber: Vernon Presley, su padre, no permitió que se sacaran fotos del cadáver, el certificado de defunción desapareció misteriosamente y, hasta el día de hoy, nadie ha cobrado el seguro de vida que suscribió el cantante. Además, el mismo día en que se anunció su muerte, un hombre llamado John Burrows pagó en efectivo un billete de avión en el aeropuerto de Memphis con destino a Buenos Aires. Ese era el nombre falso que Elvis utilizaba cuando se registraba en los hoteles para pasar desapercibido.

La idea es que el cantante, gordo y enfermo, por entonces una sombra de lo que fue, fingió su propia muerte con la colaboración del gobierno estadounidense para convertirse en un mito y poder comenzar una nueva vida alejado de los focos. Desde entonces, son muchos los testigos que aseguran haber visto a Presley en los más pintorescos lugares del planeta: haciendo autostop en Texas, en una gasolinera de Montana, leyendo poesía en la Universidad de Pensilvania, en una pizzería de la localidad inglesa de Southampton, en una pizzeria de Cambridge, en una oficina de Oslo e incluso conduciendo un camión… por Australia.

¿Quién disparó a Kurt Cobain?
In Utero fue el tercer álbum de Nirvana, aunque a Kurt Cobain le habría gustado que llevara por título I Hate Myself And I Want To Die (Me odio y quiero morirme). Una premonición que se hizo realidad el 5 de abril de 1994, cuando el mesías del grunge acabó con su vida pegándose un tiro con una escopeta. Su suicidio fue la crónica de una muerte anunciada. Un mes antes lo había intentado sin éxito ingiriendo sesenta pastillas de Rohipnol regadas con champán en un hotel de Roma.

Ni la nota de despedida encontrada junto al cadáver, que finaliza con unos versos de Neil Young (“Es mejor quemarse que desaparecer lentamente”) ni las inequívocas conclusiones de la autopsia (“Todo indica que se trata de una lesión autoinfligida”) satisficieron a quienes defienden que el cantante de Nirvana en realidad fue asesinado. Es el caso del cineasta Nick Broomfield, autor del documental ¿Quién disparó a Kurt Cobain? (1998) un torticero e inverosímil intento por demostrar que fue Courtney Love quien organizó la muerte del músico. ¿El móvil? La pareja tenía intención de divorciarse y Love no estaba dispuesta de perder ni un centavo de la fortuna de su marido. Con Kurt bajo tierra, todo el dinero iría a parar a sus manos.

La escalera satánica de Led Zeppelin
Algunos estudiosos del ocultismo defienden que el cuarto álbum de Led Zeppelin está plagado de referencias e invocaciones a Satán. Desde la misma portada, en la que aparece un cuadro de un anciano encorvado cargando con un fardo de ramas a su espalda. Aseguran que se trata de George Pickingill, un oscuro brujo de la Inglaterra victoriana. Sin embargo, el guitarrista Jimmy Page ha explicado en más de una ocasión que el cuadro es una simple reinterpretación del Ermitaño del Tarot, símbolo de la sabiduría. Pero hay más. También están convencidos de que si despliegas la funda doble y la acercas a un espejo, entre las montañas del fondo se aprecia, ejem, la cabeza de una bestia cornuda.

El Diablo hace otra aparición estelar en la canción Stairway To Heaven. En 1982, un sacerdote baptista, el padre Greenwald, acusó al grupo de haber compuesto una oda a Satanás. La Asamblea del Estado de California también encontró mensajes ocultos. Parece ser que al reproducir el tema del revés en el tocadiscos, se desvelaba el siguiente mensaje: “Canto porque vivo con Satán. El Señor me repugna, no hay forma de escapar. Aquí está para mi dulce Satán. Él te dará el 666”. La banda tachó las acusaciones de absurdas y la respuesta de su discográfica fue tajante: “Nuestros platos solo giran en una dirección: hacia delante”.

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